La máscara de una flor. Ultimo Capítulo.

Último capítulo.

Cada quien disfruta su vida a plenitud en un sábado que los 4 querían que fuera eterno. Alina y Luis vivían; Laura y su nueva compañera Lía tambíen vivían.Era un momento que se comprendía en la escena de magia, amor y compenetración de pieles que se querían en ese momento sin ningún arrepentimiento. Pies con pies en un domingo de frio gélido, donde las ventanas abiertas de la sala y del cuarto hacían juego con las cortinas y la brisa. Quererse es bueno y es mucho mejor cuando son almas en compatibilidad de cariño. ¿Quién abraza tanto algo que te lastima? Nadie, por eso estos 4 seres humanos no conocían el dolor. El amor en todas sus formas es bienvenido, desnudo, en palabras, en gestos, como sea se le hace la entrada.

Al pasar lo que se resumía en un fin de semana de cambios y nuevos toques. Los seres humanos que se habían topado tomaron caminos nuevos. Esas nuevas vías fueron envueltas en decisiones propias que las mujeres deben tomar sin hacer ninguna pregunta. No solo las mujeres, todos los seres humanos. Estamos claros que las decisiones no se consultan y más cuando son decisiones que tienen que ver con nuestro futuro éxito Por esa razon se había decidido tanto a eso de querer crecer como mujer.

Con relación a su crecimiento había visto nuevos horizontes y había interiorizado en eso de ser una nueva persona. Comprender y analizar nuevos asuntos en su vida la convertía nuevamente en otro ser humano. Esa otra persona que iba germinando la hacía ver la perspectiva al doble y el objetivo al triple. Asusta mucho, dejó atrás a Luis por convicción propia porque entendía que a pesar de el ser ver un buen hombre entendía que no podía estar con el. Se explicaba que ella buscaba cosas del amor que nunca había tenido y había encontrado eso en Luis. Se protegía de la idea de que el amor debe ser totalmente buscado sin la necesidad de tenerlo, debe llegar por destino y porque sí, por su naturaleza.

Cuanto crecimiento en 9 meses. El ser humano evoluciona mucho, no se emaginan. El crecimiento es eso, la capacidad de poder cambiar a mejoría y esa capacidad había adquirido Alina en todo este tiempo. Por el simple hecho de ella mostrar interes en su propia persona no quiere decir que sea una mujer egoísta quiere decir que se ha convertido en una persona que ha entendido el valor amarse más.

Luis entendió el hecho de que ella quería quererse más y sabía de alguna manera que era una manera para que ella avanzara mejor. No cualquier hombre entiende estos puntos porque el machismo siempre se ha correlacionado con el egoísmo

Laura se casó con Lía y se manifestó un amor viejo que muchas veces se escondía, teniendo familiares que no entendían eso del amor entre personas de sexo igual. Pero se querían y mucho como para seguir escondiendo tanta cantidad. Tampoco había que entenderlo ni buscar comprenderlo. A la gente no se le comprende, a la gente se le quiere.

El punto de tener la universidad sumamente avanzada y un trabajo que iba en ascenso la convertía en una mujer llena de poder. Asimismo se propuso a contarle su historia a mujeres que habían pasado por la misma situación y abrirle los caminos a una cantidad de mujeres que se reunían con ella para escucharla y contar sus vivencias en las garras del machismo. Alina era una mujer soltera orgullosa de serlo y de lo que había logrado en tan poco tiempo. Invita diariamente a mujeres de todos los extractos a unirse a su equipo de mujeres para servirle de apoyo.

Al fin la máscara se había quitado. Esa máscara que escondía una cara de dolor y lágrimas casi ensangrentadas. Se ha salvado una vida, porque no se escondió por mucho tiempo. Aquí está dando testimonio para las que aún tienen el chance de vivir, diciendo que puedes vivir sola y en caso de estar acompañada tener de compañía manos de ser humanos, no manos de seres irracionales. Quiérete más.

Escrito por Albert Peguero

Anuncios

La máscara de una flor. Cap 8

El cambio es perfecto en el momento donde tus caminos se habían extraviados. Encontrarte y de paso trazar un nuevo camino va estableciendo un nuevo futuro. Ella estaba segura que su castigador no era digno de una segunda oportunidad.

Entró a la universidad y todo esa fuerza que le hacía falta, su amiga que nunca había conocido hombres, ella se la dió. Trabajo y una nueva persona que la hacía cambiar cada vez más de opinión con respecto al amor. Se puede decir que no valía la pena llorar, como había dicho Luis, por algo que ya no estaba en su vida.

—Lo haremos más fácil Alina: tomaré un descanso en Constanza con la amiga que te dije y pues quédate en el apartamento para que disfrutes el momento con Luis.

—¿No crees que sería muy rápido eso de que el venga aquí?

—Pero ya ustedes tienen hablando 2 meses, eres loca o te haces?.

—Lo sé pero es que…—Hace una pausa y muestra cara de frustración.

—Mai, si es porque tendrán sexo eso no me importa jajaja.

—No hable disparate.

—Te dejo el apa mañana, salgo a las 9. Yo si no me cierro jajaja

—Y qué tal con ella?

—Me tiene loca, no se nota? ¡Me perderé con ella un fin de semana completo! Al final de lo que siempre me arrepiento es de no hacer las cosas.

—Ayy Laura quisiera ser como tu.

—No te preocupes, tienes tu manera de ser, pero coge sangre vieja.

En el apartamento se respiraba un aire hormonal. Definitivamente Laura estaba loca porque llegara el otro día. Venía conociendo a Lía hace un buen tiempo y estaba sintiendo más cosas de las que esperaba, parecía que Laura y Alina experimentaban nuevas cosas de forma similar. Realmente nadie espera enamorarse, nadie espera querer ser parte de alguien, incluso cuando queremos enamorarnos podemos equivocarnos, porque eso pasa instantáneamente, de impulso, así, proveniente del destino.

—Iré con Luis a comprar cosas para la cena de hoy, déjame la llave antes de irte.

—Uyyyy cogerás que mala eres jajaja.

—En serio, idiota.

—Es broma, vete nos vemos mañana.

—Espero disfrutes en tu viaje Laura.

—Okay y tú recuerda pagar la mitad de lo que compren en el super mercado.

Así lo hizo Alina, ella había entendido a ser autosuficiente por más que Luis se hubiera negado a tomar el dinero de Alina, ella insistía.

—Pero esto lo disfrutaremos los dos Alina, déjame pagar.

—Por esa razón, ambos disfrutaremos. Toma el dinero.

—Okay, por lo menos me dejarás cocinar? Cierto? -le dice mientras el paga la cuenta.

Al llegar la noche Luis ya en el apartamento al rededor de las 8:00 pm inició desde que llegó a hacer la cena para dos, mientras Alina se bañaba. Fue la noche más sencilla pero significativa para ambos. Así de sencilla se vistió Alina. Zapatos bajitos y un vestido color rojo.

—Que bella te ves y yo oliendo a comida. —dice Luis al voltearse y mirar a Alina.

—Jajaja, no importa, me bañé porque no iba a hacer nada, mejor dicho, no me dejaste.

—He disfrutado cocinar, digo, por la ocasión.

—Se ve bueno eso que cocinas.

—Se parece a nosotros jajaja

—Qué romántico! Jajajaja

—Para nada. Siéntate ya casi termino.

Una cena exquisita, buen vino

música de Santiago Cruz, específicamente “cómo haces” y una gran conversación entre ellos llenó el ambiente de romanticismo. Ya Alina venía entiendo todo, los propósitos de la vida aveces son misteriosos.

Sentados en el sofá viendo “Friends” en netflix comienza un coqueteo y se dejaron llevar. Ya Alina se había lanzado sobre el y ambos se sumergieron en un beso de a ratos de sabor dulce. Tanta pasión era extraña. Luis no quería ser dominada y agarró por sus caderas a Alina la recostó en el mismo sofá e inicia una procesión por todo su cuerpo solo a besos.

—No te quiero convertir en egoísta pero quiero sentirte disfrutar. —le dice mientras se apodera de su cuello.

Ella lo miró a los ojos y le dijo:

—Haz lo que desees.

El vestido de Alina se perdió entre los suelos. Luis subió una pierna de Alina en su hombro y recorrió con su boca toda el área de las entrepiernas. Ya no encontraba la manera de hacerla gemir de frente y la tuvo que poner de espalda. Luis no había utilizado más herramienta que su lengua, con ella pintó toda su espalda, su zona oscura hasta llegar hasta donde los gritos aumentaban junto al caudal de las aguas. En ese momento de durar horas adherido a ella, Alina nunca había percibido ese multiplacer. Después de tantos orgasmos todo terminó en el desnudo, dormidos y con dos botellas de vino. Arropados y en cueros a la vez así amanecieron. Apuntaban un nuevo camino entre ellos.

La máscara de una flor. Cap. 7

Laura tomó la hoja y leyó todo lo que decía Carlos. Quedó totalmente sorprendida y no se imaginaba que en esa pareja habían pasado tantos problemas similares. Nunca entendió el por qué ocultaba tanta información y pudo soportar todo ese tiempo bajo las alas de ese ser humano despiadado.

“Te conozco más que a ti misma y se que quieres regresar. Perdóname todo lo que ha sucedido. Se muy bien que he sido mal hombre pero desde la vez que decidiste abortar no he podido ser el mismo. Anhelaba tener un bebe contigo, pero tu nunca quisiste. Vuelve conmigo, que ambos hemos cometido errores. Tampoco me crucifiques, hemos nacido para estar juntos”.

—Odio la manera en que el pone las cosas. ¿A caso no tengo derecho a decidir cuando tener un embarazo? —Llora desconsolada.

—Descuida Alina yo sé por todo lo que has pasado. Si hubieras tenido el hijo con el no se sabría cuanto daño psicológico le hubiera causado todo este rollo al niño. —Le dice mientras la abraza.

—Lo sé que lo hice mal, pero el me había obligado a algo que no quería, no tuve derecho a elegir qué hacer.

—Tranquila, ven ya no lo verás más.

Alina vive en una época donde la mujer es tirada por el suelo. Sus decisiones son tomadas por otros y en la mayoría de los casos no conoce lo que es la libertad de poder ser. Todo tiene su fin. Las lágrimas son necesarias pero no eternas así como es el dolor. Toda una vida de laceraciones se le olvida lo que es ser plena y querer a otros. En una sociedad donde se le juzga por ser una mujer sin ataduras llegó al punto casi de morir. Porque aveces no se necesitan golpes para matar, con tan solo palabras se puede llegar muy lejos.

Laura pasó la noche siendo el pañuelo de Alina. Esa visita le dañó el día a Alina y la puso en un estado inicial. Un estado que ya había probado, ese sufrimiento lleno de culpa. Qué forma de disculparse tan estúpida. Lo doloroso es que su cinismo el no lo puede medir y cree que con simple disculpas el puede convertir tanto dolor en nuevos momentos de felicidad. No es así.

—Es Luis en el teléfono— Alina corre hacia donde Laura.

—¿Por qué no me escribes por whatsapp?— le dice Laura a Luis.

—Te encanta mucho chat. Quiero escuchar tu voz.

—Okay. ¿Cómo estás?

—¡Qué seca! Jajaja

—En eso me han convertido, en una mujer seca.

—No cambies por nadie. ¿Te pasa algo? ¿Puedo ayudar? Sal te traje comida.

—¿Cómo así? ¿Estás aquí?

—Si baja, juye.

—Está bien— cierra el teléfono un poco sorprendida. Baja las escaleras y se dirige a la puerta a abrirle a Luis que llegó con pizza y refrescos.

— ¿Por qué eres así?

—¿Cómo? Solo sentía que necesitabas algo.

— ¿Algo? ¿Algo como qué?— lo mira con cara confundida.

—Comida podría ser jajaja.

—Idiota. Subirás? O te quedas?

—Me iré debo levantarme temprano, son las once.— Luis en esas últimas palabras se le acerca y le roba un beso. Un beso que a Alina le gustó y se quedó enganchada por un buen momento presenciando miles de sensaciones que nunca había sentido.

—Alina, sé que llorabas. No necesito preguntarte por qué, no me interesa. Lo que si me interesa es que dejes de llorar por cosas que ya no son parte de ti.— esas últimas palabras se despidieron con un beso en la frente.

La máscara de una flor. Cap 6

Esos 6 meses que ha pasado Alina le han servido para reestructurar su vida. El nuevo trabajo y todas las terapias a las que  asiste cada semana han hecho un gran camino para volver a ser otra persona. Todos tenemos derecho a florecer y ella estaba gozando de eso.

Alina en los textos que escribía sobre sus dolores para luego ser quemados le ponía siempre un toque de chiste para que esas palabras no sean tan amargas. Sin embargo el texto que leeremos a continuación estuvo tan lleno de dolor como las situaciones que ella había vivido. Así escribe:

“Te entierro.

Te entierro y lo hago despacio como son los procesos. Te entierro para nunca verte y también para perdonarte por tanto daño que has causado. Acabo con una historia que nunca fue el final feliz que nos propusimos. Te entierro a ti y todos los sinsabores que pasé, con todos los golpes y todas las noches lagrimosas. Ahora mismo borro y persigo otros caminos, gracias por pasar por mi vida y hacerme entender que valgo tanto. Las cosas tienen que suceder porque son parte de éste mundo, el que habitamos, todo tiene su porqué, una supuesta causa y una conclusión. Lo hemos vivido, pero enterrado está.”

Quemó el papel y junto al fuego dos lágrimas brotaron. Alina entendía que luego de verse en el borde de la muerte todo lo ocurrido valió la pena para comprender el momento en el que se estaba encontrando.

La hora del trabajo se acerca y Alina se prepara para tomar el metro. A la hora de llegar al trabajo en su módulo se visualizaban unas flores, un tarro de helado y una nota que decía “Por si éste lunes se te hace aburrido, lento y perezoso. Con cariño Luis”. La cara sonrojada de Alina sorprendió a todos, y bueno, también a ella. Alina nunca había tenido regalos sorpresivos al menos que fueran fechas importantes. Ésta era la parte que le gustaba, lo esporádico que era, lo romántico, lo sexual y lo culto a veces. Cuando Alina huele las flores se encuentra con otra nota que decía “soy paciente, puedo esperarme lo que quieras”. La frase la dejó un poco confundida y no sabía si llamarlo para preguntarle el motivo.

Cuando llega a casa le cuenta todo a Laura como si nunca hubiera saboreado algún detalle en su vida. Lo comentó con mucha emoción lo que encontró en el momento en que llegó al trabajo.

—Loca, ese hombre mira con lo que me sorprendió jajaja.

—Vieja, ese pana ta’como enamorao.

—Lo grande son las notas, mira.

—Wao pero que misterioso jajaja— dice en tono sarcástico.

Alina se siente en la silla del comedor junto a Laura siguiendo el curso de la conversación. En ese momento la puerta es tocada.

—Esperabas a alguien Lau?

—Uhmmm no que yo sepa, revisaré las cámaras, dame un momento.

Cuando Laura revisa la cámaras se da cuenta que quien toca la puerta es Carlos.

—Coño que hace éste tiguere aquí, el no sabe que no puede estar cerca de ti.

—Tu hablas de Carlos?

—Ese mismo.

—Laura ve y habla con el, en dado caso dile que no estoy.

Laura va y le abre la puerta, mientras lo mira de arriba abajo.

—Y tú, hombre de buenos granos, qué deseas?

—Quiero pedirle perdón a mi esposa, entiendo lo que sucedió y creo que todos nos merecemos oportunidades. Me convertí en un monstruo y lo he aceptado. La quiero a ella y ya no puedo estar tan alejado.

—Tu esposa?. Hermano, le comento que usted es un completo idiota. —le cierra la puerta en la cara.

En el instante en que la puerta se cerraba Carlos lanzó un papel y cayó dentro de la casa. Esta carta fue el tema de conversación de las amigas aquella noche, espacio donde se lloraron cada una de esas dolorosas palabras que se encontraban en aquella carta. Era inexplicable lo que relataba la hoja, Carlos nunca dejó de ser tan asqueroso y poco hombre.

La máscara de una flor. Cap 5

Cap. 5

A todos nos hace falta una que otra salida para entender que debemos de darle poca importancia a ciertas cosas. Laura buscaba esto con Alina y sí, lo logró. Logró que Alina se divirtiera y que sucedieran un par de cosas. Luis fue muy amable en el bar, bailó con Alina y luego él las llevó a casa.

Al otro día, domingo, surge una conversación entre Alina y Laura.

—El me quitó mi número, crees que me llame?

—Dime, te interesa tanto Alina? Jajaja

—No, sabes que no estoy lista para nada, pero me gustaría saber cuales son sus intenciones y qué tipo de hombre es.

—Lo puedes conocer, salir con el sin compromiso alguno— dice Laura mientras le guiña el ojo —Me gusta como manejas el tema. Haz entendido que no todos los hombres son iguales, aunque sean una caja de sorpresas.

Luis al fin de cuentas llamó al celular de Alina y tuvieron una corta pero importante conversación.

—Te iba a escribir por whatsapp, pero entiendo que las llamadas tienen más importancia.

—Entiendo, cómo estás?

—Muy bien y tú bailarina?

—Jajaja al contrario. Yo estoy bien.

—Podemos ir a comer algo hoy?

En ese momento Alina le dice a Luis que la deje revisar con su amiga porque habían pensado hacer algo domingo por la noche, pero esto no es en realidad lo que parece:

—Laura, corre, quiere cenar conmigo hoy— dice de forma sorprendida —Le digo que no?

—Alina, tu ‘ta loca? Sal con el y conócelo!

Alina y Luis acordaron cenar y pues fue mejor de lo que se imaginaban y eso asustaba, había química. Un restaurante bohemio en la ciudad, cena para dos y una buena conversación que entablar.

—Alina, cómo te ha ido en el amor?

—No empecemos con preguntas incómodas…

—Jajaja okay si te molesta cambiemos de tema.

—He sufrido mucho en esos temas —le dice antes de tomar una copa de vino.

—Si? Te fueron infiel?

—No. Y a ti cómo te ha ido? —cambiando de tema rápidamente

—Qué forma más sutil de cambiar de tema! Jajaja. Pues, a mi me ha ido bien pero estoy soltero.

—Se nota que te ha ido bien, que estás solo.

—Cosas de la vida Alina. Me puede ir bien estando solo, nadie sabe si hasta mejor.

—Estoy de acuerdo.

La conversación fue larga. Al dar las 11 de la noche deciden ya ir a casa.

—Disfruté mucho la cena y la conversación.La próxima déjame pagar. Gracias.

—No hay que agradecer.Te dije que no vas a pagar, al menos que paguemos 50/50 jajaja.

—Está bien —mientras suelta una sonrisa al salir del auto.

—Y pues, ya?

—Ya que? — dice Alina mientras se acerca a la puerta del apartamento.

—Me dejarás así sin darte un abrazo por lo menos.

Alina y Luis se abrazaron, para ella fue inexplicable porque ya no tenía conocimiento sobre el sabor de los abrazos, lo había perdido. Se quedó unos minutos pegada a él como si quisiera que fuera eterno.

—Me gustó ese abrazo, fue muy sincero.

—Puedo reservarte un par de estos por un buen tiempo —le dice Luis en el momento que le recoge el cabello a Alina, la mira a los ojos y le toca la cara con suavidad.

Alina se aleja sin decir ni una palabra y le dice adiós. Todos estos gestos se le hacen extraños, nunca obtuvo más que dolor cosa que le hizo daño tal vez para una eternidad, por eso todo lo nuevo que entra a su vida se vuelve algo forastero.

 

La máscara de una flor. Cap 4

Cap 4

Nadie se ha imaginado que luego de todo esto entramos a una nueva etapa en la vida de Alina y que no todo es tan gris como parece. Las cosas dan un buen giro y es aquí donde todo el dolor empieza a tener voz y todas esas máscaras que esconden el sufrimiento de una mujer en las sábanas del machismo.

Alina duró buen tiempo para mejorar después de aquel intento suicida. Su amiga Laura le brindó alojamiento en su hogar después de escuchar todas las historias que nunca Alina le había contado. En esta historia no se conoce cuál es más peligroso, el cloro, el silencio o Carlos. Todos alguna vez en nuestras vidas hemos guardados secretos, pero hay secretos que por más guardados que uno los quiera tener hay que sacarlos a la luz sin importan las consecuencias, porque te ponen en estado de víctima eterna, guardando algo que te quema y te hace daño.

—Pensando aquí, nunca me imaginé que vivias semejante situación. Veía problemas de pareja pero nunca me imaginé golpes. — dice Laura mientras se toma una taza de café con Alina

—Creo que los golpes eran poca cosa para las trabas que me ponía el. No poder estudiar, no permitirme ser completamente mujer. Muchas veces me dan ganas de llorar porque estaba apunto de perder la batalla y de convertirme en otra más muerta.

—Si, pero… mejor no hablemos de eso que creo que ya es pasado. Lo que está atrás ahí se queda y veo muy oportuno el hecho de que te conviertas en una nueva mujer.

—Seguiré siendo yo, sin dejar de confiar pero seré más segura y entender que cuando las cosas están mal no se pueden perdonar.

—¡Esa es la actitud Ali! —dice Laura con buena energía mientras le da un abrazo. —¿Te acuerdas del bar que fuimos aquella vez en tu cumpleaños en la zona colonial?

—Si, recuerdo esa salida y el problemaso también que se armó ese día.

—No hable de eso jajaja, qué tu dice? Soporto un par de shots ésta noche.

—Soporto.

Alina necesitaba un buen respiro luego de haberse dejado de Carlos y que este sea sometido a visita periódica a un juzgado por maltrato. Los cargos hubieran sido peores, pero hubo falta de pruebas. Así es la justicia.

—Creo que esta salida nos hacía falta.

—Laura creeme que después de estos 6 meses de tener a Carlos fuera de mi vida, estar contigo y ahora esto, todo mi ser ha cambiado.

—Vamos, ya viene el UBER.

Laura buscaba la forma de siempre ignorar el tema porque entendía que eso traía malos momentos consigo.

Estando en el bar, después de varios tragos y disfrutando la noche, cerca de ellas se sienta un muchacho con aspecto de tener 25 o 26 años.

—Hola, me puedo sentar aquí?

—Mejor di que quieres hablar con nosotras, jajaja. —dice Laura en tono burlón.

—Me cogiste alante— mientras bebe su trago —Cómo se llaman?

—Ella Alina y yo Laura.

—Hola Laura un placer— dice Luis mientras le extiende la mano.

—Y tú no vas a decir tu nombre mi hijo? —dice Laura y lo mira de arriba abajo.

—Jajaja claro, me llamo Luis, el placer es mío.

Luis pasó toda la noche conversando con Alina y Laura. Al muchacho de edad entre 25 y 26 años le gustaba Alina, cosa que fue demostrada mientras transcurrió la noche entre medio de un par de bailadas que surgieron. Las cosas están dispuestas a cambiar.

Hay mujeres llenas de valor, hay muchas. Muchas de ellas nacen siendo fuertes otras se hacen en el camino en conjunto con los golpes de la vida.

La máscara de una flor. Cap 3

Cap 3

Encerrada en el baño veo como se me desgasta la vida frente a una tormenta que no me tiene compasión. Esa misma tormenta muchas veces me demuestra lo débil que he sido ante la vida y como el dolor puede jugar tan fácil conmigo. Me he batido por tantas veces entre las garras del sufrimiento que aún no he podido saborear lo que significa ser tratada con cariño. Me duele saberlo, me duele sentirlo y me duele compartir cuarto, cama y vida con algo que no es lo que al principio quería. A todo esto se suma que lo amo, si, aun con tanto lo amo. Pero he aprendido que amar no mitiga el hecho de sentir tanto odio a la misma vez hacia esa persona.

Alina con la cabeza entre las piernas como buscando desaparecer, escucha las voces de un hombre cada vez más alzado, más brusco y más egoísta. Santos toca la puerta diciéndole que la abra para poder hablar y estar mucho más calmados.

—Sal, hablemos mejor, quiero decirte un par de cosas—Su cabeza se recostaba de la puerta en el momento que le decía éstas palabras.

—Debes sentirte orgulloso de todo el miedo que te tengo. —dijo Alina.

Alina abre la puerta con más nervios del que se imaginaba y Santos la toma y le da un abrazo.

—Perdóname, lo siento. Desearía no comportarme así, pero es que me conoces.—Le habló al oído. Santos la sentó en el sofá y ella se dejaba llevar de falsas, o más bien, cínicas consolaciones.

—Prométeme que esa actitud la vas a eliminar por el bien de nuestra relación, por mi para que me hagas feliz y por ti para que no te quedes nunca solo. Si te importo un poco acata el compromiso de actuar de una forma diferente.

—Pero amor, tu ves demasiado grande estas cosas que nos pasan. Estos son simples problema de parejas. Deja de hablar con Laura que ella siempre ha envidiado nuestra unión.

—Te escuchas tan ignorante-dijo Alina mientras lo mira fijamente a los ojos. —O sea, no entiendo tus argumentos, ni tu forma de achicar todo esto. Es increíble. Te importa un bledo darme una bofetada. Te digo, las galletas que tu me das me saben más dulces que tus insultos. No se que maltrato es peor.

Santos se para de forma imprudente y rompe el primer jarrón que encuentra en la sala mientras voltea y dice:

—¡Me describes como un total idiota y no soporto eso!

Alina trata conversación con la depresión muy a menudo, se encierra y describe su situación en la pared de su cuarto escribiéndolo con un labial:

“Nunca me sentí tan sola, acorralada por los cuchillos sin espectadores que me auxilien. Sueño con la hora de poder salir de ti, del te amo y sueño con el momento en donde el te odio sea mi mejor y gratificante palabra. Si desde hoy puedo hacerte reaccionar con mi muerte espero que sea para llorar por culpa como me has hecho llorar a mi. Quisiera que este labial fuera de tinta indeleble que nunca borre de esta pared ni con cincel tanto dolor. Maldito.”

Alina en el cuarto de servicio se imaginó todas las vías de salir de tan desesperante situación. Entró en un momento de oscuridad y pareciera que un pote de una sustancia la invitaba a cumplir con su objetivo. Asimismo, inició en un proceso de final a su vida. No estaremos de acuerdo con lo que hacia, pero solo quería un descanso, uno que nadie se lo daba. Alina después de beber la sustancia inició perdiendo la vista. Detrás de ella estaba el escrito que había dejado y mientras caía por efecto de la sustancia su pelo borró parte del mensaje dejado. Parecía sangre, pero no, era el dolor en sus pensamientos el que había eliminado. Su cerebro se apagó y así sin funcionar pasaron varias horas hasta que Santos la empezó a buscar. Santos procedió a romper la puerta y a encontrar a su pareja tirada toda devastada en el suelo. Una imagen que si la hubiéramos visto nos rompe la vida.

Alina obtuvo una intoxicación severa y la culpa de eso fue escrita por ella misma en la pared. En la clínica, Laura acompañó a su amiga que por suerte no murió, pero dicha situación abrió un nuevo futuro en toda esta historia.

No sabemos que es más tóxico, si tenerte a mi lado o morir. Increíble es saber como un ser humano se la juega sin consentimiento para hacer caer a pedazos y a la misma vez querer salvarte. Llora mil veces y sana ese dolor a paso firme, la muerte es una recompensa para quien te hiere y una perdida para tu espíritu.

En esta historia entenderemos que no hay dolor que tenga una duración larga, todo tiene un final y hay un momento donde se florece. Sería un crimen quitarle el derecho a florecer.

Escrito pot Albert Peguero

 

 

La máscara de una flor. Cap 2

Cap.2

Nadie hubiera dormido con tal monstruo de una manera tan cercana. La furia del machista pareciera eterna y ella lo sabía, que abrazaba a uno de ellos. Alina amaneció en el mueble de la sala sin pegar un ojo, dándole vueltas a un problema que en su cabeza no cabía y que todos los nudos de esa noche fueron más apretados para no poder aflojar la soga.

Una mañana muy diferente a la de las parejas normales; no había café, ni despedidas. La mala vibra chocaba con las paredes del hogar de una mujer que deseaba solamente ser feliz, pero se le impedía.

—Hoy no iré a trabajar—dijo, Santos mientras busca algo de comer en la despensa— Espero que te portes bien.

Santos se sienta en el sofá justo al lado de ella., mientras se bebe un vaso de jugo.

—Alina, lo que pasó ayer…—se queda callado por un momento— Sabes lo estresado que me pongo y creo que a veces me subes los problemas en la espalda.

—Eres un hombre muy cínico. El problema de los hombre como tu es que sus errores los entregan a otros y culpan y culpan sin fijarse que el error está en ellos mismos.

—Pero búscate otro hombre Alina, cuál es tu afán? —dijo mientras se paraba del sofá y la miraba.

—No digas lo que algún día no te gustaría ver.

Que difícil es querer ser el refugio de una persona. Lo difícil de querer vivir en felicidad por la eternidad y que las olas vayan en tu contra. Para uno parecería que Alina no quiere salir de tanto dolor, pero ella no tiene donde anidar. Ese mismo día fue de encontronazos porque la frase “no digas lo que algún día no te gustaría ver” a Santos le formó una picazón que encontraba cualquier excusa para las peleas.

Alina y Laura una amiga de años, tuvieron una conversación sobre el tema vía whatsapp y concluyeron con muchas cosas.

—Lau, ya yo no se qué hacer, ni como comportarme ni de qué forma llorar.

—Alina, le buscaremos una solución y saldremos de esta juntas…

—Anoche a el solo le faltó darme golpes.

—El te ha dado antes?

—No.

—Salgamos el sábado Laura, así botas el estrés.

—Te avisaré.

Lo que Laura no sabía era que ya Santos tenía la costumbre de pegarle. Que ya los años de dolor eran muchos y que el soportar tanto ya era difícil.

En el momento en que se sostenía esa conversación por chat llega el señor de los paquetes y Alina debía atenderlo. Santos llama para que ella lo atienda y el entra a casa. Ella con total confianza deja el teléfono encendido sobre la mesa y Santos mientras entra lo ve y comienza a revisarlo. Toda la conversación entre Laura y Alina fue leída. Ese momento fue pertinente para iniciar un problema nuevo.

—Que sea la ultima vez que nuestros problemas personales los tires a la calle—junto a esas palabras le da una bofetada.

—¡Coño! Tu me tiene jarta… tú no me escuchas y encima de eso me maltratas cuánto tiempo tiene que durar esto…—Llora sin parar y se aleja de el.

Santos con la furia que lo sucumbe rompe el celular de Alina y le dice:

—¡El sábado la casa no se puede quedar sola, amaneceré en el trabajo! —le dice gritándole.

La gente creció con la idea fantástica de tenerle miedo a los monstruos; nos enseñaron a tenerle miedo al monstruo del closet o al que estaba debajo de la cama. Sin embargo, nadie nos enseñó a tenerle miedo a los seres humanos. Nadie se sentó con una guía de protección, a decirnos cómo cuidarnos de la maldad de los demás y del sufrimiento que nos pueden causar nuestros iguales. Cada ser humano tiene un enemigo cerca y no es pura fantasía.

Escrito por Albert Peguero

La máscara de una flor. CAP 1

Cap. I

El dolor causa grandes asperezas en nuestras vidas. Asimismo, muchas veces el dolor es vivido sin ser contado, y arropa a la víctima hasta que uno no decide hablar.

Alina, joven de 25 anos de edad vive con Santos su pareja de 32 anos. Una pareja disfuncional, y que ha presentado problemas desde el primer momento. Las ilusiones han mantenido esa unión y solo Alina sabe todas las cosas que ha pasado.

Era sábado por la noche casi anocheciendo y aún Alina no sabía que hacer de cena para ella y su pareja. Llamar a Santos fue la idea más cercana que tuvo.

—Qué comeremos hoy? —pregunta mientras recoge la cocina.

—Con tantas vainas que yo compro, aun no te llegan ideas de que hacer de cena mija, que bruta estás últimamente. — Responde en tono alterado.

—Santo’ pero tengo que preguntarte, si siempre que hago algo le pones un pero.

—No me jodas y haz lo que de tu gana. —Cierra el teléfono enojado.

El tono de habla, agresivo y colérico puso Alina en estado de nervios e intranquilidad. Las 8:00 pm marcan y la cena estaba lista pero Santos no había llegado a casa. Se le hizo oportuno esperarlo para comer juntos y así ella hablarle de la situación en su relación. Son las 8:45 pm marcando el reloj de pared de la sala e inicia una charla larga y agitada mientras comen:

—Santo’ desde cuándo la monotonía, las peleas y la falta de respeto se apoderan de nuestras vidas?

—Ahí vienes tú con tus disparates. Alina, yo trabajo demasiado, no tengo tiempo para ser psicólogo tuyo.

Lo que Santos no sabía era que la psicología se debía trabajar para ambas personas. Pero en estos casos el machismo es tan grande que la mayoría de veces la culpa de los problemas los tiene la víctima.

—Santo’ y esa ignorancia de tu parte? El tiempo ni se exige ni se pide prestado, pero abre los ojos. Nos estamos desgastando. —Responde en tono bajo y llena de coraje.

—¡Coño! ¿Buscas que no coma nada? —dijo, Santos mientras tira el plato. —No conoces el estado de estrés en el que me mantengo y subir tus problemas en los míos, es la única solución que buscas.

Santos tira la puerta con la misma furia que sus palabras. Alina solo quiere una persona que se siente a escucharla, pero la única persona que lo puede hacer es renuente a montar una conversación. Ella se queda mirando el desastre del plato roto y como la puerta se retuerce al Santo tirarla. Una escena de desesperación que evidencia lo incomodo de una relación sumida en la rutina de la violencia verbal y física.

Santos sale del cuarto con mas furia al escuchar los gritos de Alina y le dice:

—Vete de aquí si tan jarto te tengo. Lárgate. Tu crees que el que se irá seré yo? Tu ‘ta loca!.

—Animal, yo me iría hace rato, si tuviera para donde irme! —dijo, con un mar de lagrimas.

—Por eso, alégrate que te tengo aquí. Mal agradecida.

Hay un problema en esta historia. Alina ama a su pareja, fue la única persona que le brindo apoyo desde el principio, pero ella está consciente que nada en la vida una agresión verbal o física se puede pasar por alto. Esta historia seguirá evidenciando todo el trabajo que pasa esta mujer hasta un momento donde ve la luz para salir a flote.

La capacidad del que ha sufrido.

El talento de aquellas personas que han pasado por las manos del sufrimientos muchas veces sobrepasa los limites de las grandes habilidades. La capacidad de soportar las punzadas del que hiere puedo decir que es una labor titánica. Se desarrollan ciertas características muchas veces de rechazo o de necesidad y convierten a un ser humano de sana psicología en uno que se bate en las garras de la bipolaridad. Sin embargo, todo tiene su tiempo, su momento y la circunstancia perfecta para prepararse hacia un nuevo entorno de esperanza. Ese espacio de paz se encuentra con paciencia y de ninguna manera podemos acelerar los trabajos de cambio de nuestra mente.

En cualquier paso de la vida, después de haber superado tanto dolor, el que sufre tiene la capacidad de perdonar a su atacante. Pasamos de ser un ser humano lleno de rencores y toxicidad a uno con más carácter y sentido de madurez. La historia del que ha sufrido no termina en los perdones, termina en el momento donde nuestra capa se vuelve más tosca y dura; aquí no todo el mundo tiene la facilidad de conocerte para dañarte. Porque el problema siempre ha estado en  la hora de abrirle la puerta a cualquiera, ofrecerles tus puntos débiles, confiar a ciegas y sin razón.

La capacidad del que ha sufrido, muchas veces es chocante para aquellas personas nuevas que entran a su vida. El que ha sufrido tiene que vivir con la explicación en la boca y un millón de historias que contar. Como consecuencia de tantas lecciones la capacidad del que ha sufrido está en la recolección de cada relato y sacarle su arista de enseñanza, así arroparse de sabiduría propia y blindarse.

Albert Peguero