La máscara de una flor. Cap 5

Cap. 5

A todos nos hace falta una que otra salida para entender que debemos de darle poca importancia a ciertas cosas. Laura buscaba esto con Alina y sí, lo logró. Logró que Alina se divirtiera y que sucedieran un par de cosas. Luis fue muy amable en el bar, bailó con Alina y luego él las llevó a casa.

Al otro día, domingo, surge una conversación entre Alina y Laura.

—El me quitó mi número, crees que me llame?

—Dime, te interesa tanto Alina? Jajaja

—No, sabes que no estoy lista para nada, pero me gustaría saber cuales son sus intenciones y qué tipo de hombre es.

—Lo puedes conocer, salir con el sin compromiso alguno— dice Laura mientras le guiña el ojo —Me gusta como manejas el tema. Haz entendido que no todos los hombres son iguales, aunque sean una caja de sorpresas.

Luis al fin de cuentas llamó al celular de Alina y tuvieron una corta pero importante conversación.

—Te iba a escribir por whatsapp, pero entiendo que las llamadas tienen más importancia.

—Entiendo, cómo estás?

—Muy bien y tú bailarina?

—Jajaja al contrario. Yo estoy bien.

—Podemos ir a comer algo hoy?

En ese momento Alina le dice a Luis que la deje revisar con su amiga porque habían pensado hacer algo domingo por la noche, pero esto no es en realidad lo que parece:

—Laura, corre, quiere cenar conmigo hoy— dice de forma sorprendida —Le digo que no?

—Alina, tu ‘ta loca? Sal con el y conócelo!

Alina y Luis acordaron cenar y pues fue mejor de lo que se imaginaban y eso asustaba, había química. Un restaurante bohemio en la ciudad, cena para dos y una buena conversación que entablar.

—Alina, cómo te ha ido en el amor?

—No empecemos con preguntas incómodas…

—Jajaja okay si te molesta cambiemos de tema.

—He sufrido mucho en esos temas —le dice antes de tomar una copa de vino.

—Si? Te fueron infiel?

—No. Y a ti cómo te ha ido? —cambiando de tema rápidamente

—Qué forma más sutil de cambiar de tema! Jajaja. Pues, a mi me ha ido bien pero estoy soltero.

—Se nota que te ha ido bien, que estás solo.

—Cosas de la vida Alina. Me puede ir bien estando solo, nadie sabe si hasta mejor.

—Estoy de acuerdo.

La conversación fue larga. Al dar las 11 de la noche deciden ya ir a casa.

—Disfruté mucho la cena y la conversación.La próxima déjame pagar. Gracias.

—No hay que agradecer.Te dije que no vas a pagar, al menos que paguemos 50/50 jajaja.

—Está bien —mientras suelta una sonrisa al salir del auto.

—Y pues, ya?

—Ya que? — dice Alina mientras se acerca a la puerta del apartamento.

—Me dejarás así sin darte un abrazo por lo menos.

Alina y Luis se abrazaron, para ella fue inexplicable porque ya no tenía conocimiento sobre el sabor de los abrazos, lo había perdido. Se quedó unos minutos pegada a él como si quisiera que fuera eterno.

—Me gustó ese abrazo, fue muy sincero.

—Puedo reservarte un par de estos por un buen tiempo —le dice Luis en el momento que le recoge el cabello a Alina, la mira a los ojos y le toca la cara con suavidad.

Alina se aleja sin decir ni una palabra y le dice adiós. Todos estos gestos se le hacen extraños, nunca obtuvo más que dolor cosa que le hizo daño tal vez para una eternidad, por eso todo lo nuevo que entra a su vida se vuelve algo forastero.

 

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