Muchachita de colores.

Muchachita de colores.

 

Escrito 45 de: Sillas y una luna.

 

Descubrí que sobre un poema,

el amor se puede hacer.

Hablo del amor, del sexo no mencioné.

Si y sí, sus tonos son luces.

Un verde que destella como aureola,

que dice más de lo que uno añora.

Un azul como su playa, en la que se baña.

Quince noches añiles, teñidas por una luna en blanco perla.

Una luna que vocifera amor, con letricas en negrita que dentro tienen cartas con una canción y dos poemas.

Tonos cliché, pero eran sus tonos.

 

Muchachita de colores, cayena en su oreja.

Un merengue que levantan sus brazos y chasquea sus oídos. Un vestido con tres mariposas tintadas un domingo.

 

Muchachita de tonos acalorados, así enciendes. Porque no se espera menos; no se espera que no brilles, no se espera que no seas. Mil colores te definen y de tantos elegí uno, pero está a mi secreto, lo guardé para escribirte y así descubrirte, en uno solo. De tanta amalgama, solo uno deseo.

 

Si, el color de tus ojos al mirarme.

 

Albert Peguero

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Temores y Debilidades.

La cuerda de los miedos,

el rosario de los muertos.

Espacio de frialdades

que han desaparecido,

solo cuando tu apareces.

Soy un ser humano

con coraza de hielo y escarcha.

Una bicicleta con pedales rotos

que no me ayuda a corretear los caminos.

Temores y debilidades que solo aparecen cuando tu apareces.

Temores que solo tu corazón desata, debilidades que solo son propias de la luna que como guardiana nos cubre, tu eres mi luna y tu aureola me arropar.

Eres y serás centinela de mi oscuro invierno, la que abre y cierra la puerta de este friolento hogar.

Me debilitas; las piernas, el habla y la lengua. Las pupilas, me las dilatas. Hay un cambio sensorial entre mis marcas y tus marcas. Diez de tus besos que como llavero floretean el llavín de mis miedos y salen y aletean por mi tosco rostro.

Así como la forma, empiezo de apoco como este texto y termino por las anchas, explicando como tú, eres la única permitida de humanamente desnudarme. Abres mis miedos y debilidades.

Albert Peguero

¿Qué se puede escribir en la espalda?

No es un irrespeto, dar la espalda por uno que otro par de besos.

Pudiera uno dibujar millares de sueños, pero esos momentos, solo textos del presente son posible sacar.

Un dedo que baja y sube, con más de mil carácteres de sudor que dicen lo que puede pasar.

¿Qué se puede escribir en tu espalda? No se, pero puede ser que se escriban tus miedos y deseos, que el conocimiento de eso solo lo tenga el escritor. En tu espalda se pudiera escribir de todo.

Un papel de vasto largo que limita las lineas del amor y el conteo de las letras que dicen la verdad. Se puede escribir mucho, de forma que quede ahí toda una noche de sentimientos y que mueran ahí todas las notas de una pluma impaciente.

Sé qué escribir, pero no está demás preguntarte al oído: ¿qué se puede escribir en tu espalda?.

Hay lugares, paraísos y más lugares. Podría decir tu pecho. Pero tu espalda: amiga de mi tinta, esposa de mis obras y musa de mis letras, es el único sótano donde se posa este frío intenso.

Tu espalda es la poza de tanto sudor, fruto de un trabajo de horas, cosecha de un largo recital de palabras. Poemas, coplas y odas que se sueltan como blancas palomas. Pasan esos versos por tus hombros, por tus brazos a tu boca y entran y no salen, se quedan.

Puedo escribir tanto, pero te pregunto al oído: ¿qué se puede escribir en tu espalda?.

Albert Peguero