EL NECIO.

Si, hice lo que me vino en gana. Rompí con la loza y salí corriendo sin pedir ni un poco de permiso. Convertí en estado vegetal las palabras que chocaban con la pared, el perro que ladraba no me iba a morder porque yo al fin corría. Fui un rebelde no por más de 10 minutos y fueron años de felicidad que viví  por tal hazaña la de taparme los oídos; garrafal fue el sentido sexto que se expuso y me convirtió en todo una suela de zapato de obrero, maduro y un hombre por decir al fin la negación.

Te amo rebeldía que te concibes al alba, te admiro porque sales de mi y vuelves siempre para esconderte y sacas tu cabeza de vez en cuando. Me caso contigo rebeldía, te doy de comer, tu impulso me hace un bien. Te manifiestas solita con gran intrepidez, no me conocías tanto antes pero hoy sabes quien soy sin saber mi nombre.