Luna.

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Luna, acabas de emprender un viaje a paso lento; un viaje para mostrar tu blanco perla, un color que le baila a mis pupilas, que le prende a mis sentidos. Vienes despacio y cambiante, me motivas y más sobre la noche que arropa sentimientos junto a mil canciones que te acompañan en esos lares.

Vives cada tiempo y espacio de tus pasos allá arriba. Te conviertes en eso que quiero, me das un néctar frío que sabe a paz, me da calma y arropa mi alma. Has sabido decirme tus cosas sin pedírtelo, has sabido darle una compañía a mis poemas, a mi soledad que podría ser eterna.

Luna, te quiero.

Simple has podido ser a mi vista, a mi sentir profundo que te describe en estos momentos, siempre has podido ser claridad. Entras en bicicletas de canastos con rayos de blanca paciencia a la oscura doble pared, a regalar de lo que te sobra, de lo que más necesitas y de lo que más te sobra, luz; y esa luz es vitalidad para que nazca un te quiero, para que nazca un aprecio, para agradecerte.

Albert Peguero

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Con las cosas que me topo.

Que pequeño y maldito es el camino; prepara su espacio la mayoría de veces para hacer de las suyas y queda como espectador viendo la destrucción de su victimario, que con rasguños cae hasta tres veces al día. Empieza el día siendo un juguete más de sus manos, en el ocaso paisaje que le crea el destino, pero lo acoge aceptándolo como suyo, pues no le queda más que ser eso, un simple cómplice de autodestrucción. Era claro como la ausencia de nubes todas las mañanas, un odioso buenos días que a pesar de ser el único no lo respondía y que importante para su bipolaridad porque si este saludo no estaba, la soledad atacaba y lo daría por una necesidad; no se entendía.

Son las y pico; pitos y policías, un humor de perro junto a los carruseles cancerígenos que a pesar de todo eran aceptados por su condición inservible socialmente. Me convencí de que debía cambiar mi estado de animo cuando por poco rompo la puerta del carro, se notaba a leguas mi refunfuñamiento, en ese momento deseaba que todo lo que pasara fuera se topara conmigo y acabar con todo de una, esa execración me hacia calmar.

Con las cosas que me topo que pueden ser tan cotidianas para mi, porque rondo por los mismos lares, que se guardan en mí como fotogramas y son recordados todas las noches a la hora de conciliar un poco de sueño abrumador cuando despega.